Por naturaleza, todo sistema mecánico, tiene frecuencias propias de oscilación, desde un diapasón que tiene una muy característica, una copa, un puente o hasta nuestro cráneo y caja torácica que oscilan a diferentes frecuencias. Cuando un sistema mecánico se excita externamente, justo con una de las frecuencias propias del sistema, es posible que, con tan solo una pequeña cantidad de energía, el sistema mecánico amplifique la señal, y entre en resonancia. Este fenómeno puede ser benéfico o perjudicial, dependiendo de lo que se trate, es la causa que una flauta suene, o que un edificio se caiga, el ejemplo más claro de la resonancia negativa es el puente Tacoma, que fue diseñado sin considerar su frecuencia de resonancia, la cual fue excitada por el aire y el flujo de agua, causando su destrucción.
Es el efecto de amplificación que se produce cuando coinciden alguna o algunas frecuencias de una señal con las frecuencias propias del sistema acústico que excita la onda.