Reflexiones

En un espacio arquitectónico, gran parte de lo que escuchamos son los reflejos, que le dan color y riqueza auditiva al espacio sonoro determinando su personalidad. Además de la señal directa que llega al escucha proveniente de la fuente sonora y considerando el tiempo de arribo que tarda en llegar al escucha, existen tres tipos de reflejos, los tempranos, los tardíos y la reverberación; en tanto que la señal directa y los reflejos tempranos son fundamentales para la inteligibilidad del habla y la percepción del timbre, los reflejos tardíos le dan riqueza y coloratura a la música, mientras que la reverberación puede contribuir favorable o negativamente, dependiendo si el tiempo es óptimo o no para el propósito para el que fue diseñado.

Imagen de reflexiones

Las reflexiones se producen cuando una onda de sonido choca contra una superficie, en donde parte de la energía se transmite a través de ella, parte se absorbe y otra permanece en el mismo medio original; esta última parte es lo que constituyen los reflejos que se suman a la onda que llega directamente desde la fuente emisora al receptor, en donde los tiempos de arribo dependen de la geometría y la distancia entre receptor y superficie.

La dualidad onda-partícula del sonido hace que en superficies planas y lisas las ondas se reflejen como en un espejo y sigan la ley de Snell, que dice que el ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión; sin embargo, cuando las superficies tienen curvatura o son irregulares, esta ley no se cumple y la onda reflejada se dispersa, formando un haz extendido. Finalmente, cabe señalar que cuando una onda choca contra un borde, también se desvía dispersándose, pero a este fenómeno se le llama difracción.

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