Los materiales acústicos tienen diferentes funciones importantes en la ingeniería, tal como la acústica de espacios arquitectónicos, el control de ruido industrial, el diseño de estudios musicales y de grabación, así como la acústica automotriz entre otros. Los materiales absorbentes se emplean para disminuir los reflejos no deseados ocasionados por las superficies duras y rígidas dentro del recinto, ayudando principalmente a reducir el tiempo de reverberación. Su comportamiento y eficiencia depende de sus dimensiones, colocación, densidad, porosidad y resistencia al flujo del aire.
En realidad, todos los materiales son en alguna proporción, absorbentes y reflejantes, y como nuestros oídos, responden mejor a unas frecuencias que a otras; pero se conoce que un material es absorbente, cuando la mayor parte de la energía de una onda que incide en él, es absorbida, es decir convertida en calor u otra forma de energía y una proporción menor es reflejada o transmitida.
Sin embargo, la mayor eficiencia de un material absorbente no se encuentra en sí mismo, sino en la manera de integrar sistemas acústicos de absorción, que combinando diferentes materiales proporcionen una mejor absorción en las frecuencias de interés, sin afectar la calidez sonora del espacio.