Se considera un espacio cerrado a aquel volumen confinado por elementos constructivos dentro del cual el campo acústico queda determinado por las características de la fuente o fuentes sonoras y las superficies reflejantes existentes en él, incluyendo aquellas que producen el confinamiento. En esta clasificación caen la mayoría de los espacios que requieren una acústica controlada especialmente para el propósito al que están diseñados, tales como iglesias, auditorios, salas de grabación, de doblaje, de cine, bares restaurantes, hospitales y casas habitación, entre tantas.
Todo espacio arquitectónico está diseñado para ser ocupado y con un propósito específico, a pesar de que los diseños de la arquitectura funcional, usualmente privilegian la parte visual y descuidan la parte acústica, la comunicación oral, la inteligibilidad de la palabra, la escucha diletante de la música, son sin duda aspectos esenciales, que requieren de la mayor atención y que solo se logran armonizando los volúmenes y geometría de los espacios, la selección de los materiales absorbentes, reflejantes y difusores, su exacta proporción y colocación, por lo que para satisfacer las necesidades acústicas es preferible acudir con un profesional que considere con la debida atención estos aspectos fundamentales.
Con los recursos de modelado y la simulación computarizada, es posible representar estos espacios e inclusive lograr la auralización de los mismos, de esta manera es posible comparar diferentes propuestas de diseño, funcionalidad y costo. Así como también, representa una garantía para que, cuidando las especificaciones seleccionadas, la construcción final, cumpla efectivamente con lo ofrecido en el diseño.